N u e v o s Pa r a d i g m a s d e l a s C i e n c i a s S o c i a l e s L at i n o a m e r i c a n a s
issn 2346-0377 (en línea) vol. XVI, n.º 32, julio-diciembre 2025, Elías M. Monroy M.
Política criminal e inseguridad: Soluciones con enfoque de justicia restaurativa
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preventivas y reactivas, para efectos de gestionar de manera oportu-
na los riesgos que se susciten en la sociedad.
III. Dificultades
Como se pudo apreciar, en Colombia existen claros parámetros cuan-
titativos y cualitativos para la formulación de una política criminal
sólida. Sin embargo, el desajuste entre los componentes formal y ma-
terial incide en las fases de criminalización secundaria y terciaria.
Por ello, el panorama actual de la justicia se torna preocupante.
De hecho, existen varias críticas ácidas que merecen ser analizadas.
Por ejemplo, Hernando Londoño Jiménez afirmó lo siguiente:
Nadie que entre a un juzgado en lo penal, sea municipal, de instrucción crimi-
nal, de circuito, superior, o a los altos tribunales, podría explicarse la forma
como allí pueda impartirse una pronta y cumplida justicia. La enorme can-
tidad de procesos penales para instruir, para calificar, para cumplir la etapa
del juzgamiento, para conocer de la segunda instancia, es una realidad inob-
jetable que deja siempre la sensación de no disponer del tiempo necesario
para atenderlos oportunamente. Y por este motivo la impunidad acrecienta,
coadyuvada por otros factores que nadie se atrevería a negar, como el del
constante aumento y tecnificación de la delincuencia, el poder intimidatorio
de los criminales, los testigos que se niegan a declarar todo lo que saben por
miedo a las represalias […] fuera de muchas otras causas que tan sensible-
mente están incidiendo en la impunidad22.
De otra parte, Mario Iván Algarra Lobo aseveró:
La corrupción es quizás el problema de mayor envergadura que enfrentan
los gobiernos de hoy. Cohabitando en todos los niveles de la dirección de un
Estado, un sinnúmero de prácticas corruptas es metafórica en su habilidad
para explotar todas y cada una de las manifestaciones del poder […] Lo que
sí debe quedar muy claro es que Colombia, dentro del concierto mundial,
tiene un lugar destacado, como una de aquellas naciones donde las prácticas
corruptas se encuentran a todo nivel y en alarmantes guarismos. El hecho de
estar catalogada en el pináculo de los países más corruptos del mundo, obli-
ga a convocar una alerta a todo nivel y remediar el problema en la dimensión
que se merece23.
22 Hernando Londoño Jiménez. El derecho y la justicia: Análisis de un penalista, Bogotá,
Ibánez, 2005, pp. 89 y 90.
23 Mario Iván Algarra Lobo. No más corrupción. Estrategia preventiva para combatirla,
Bogotá, Ibáñez, 2005, pp. 223 y 224.