Stephen Ferry: Un cronista visual de  
la Colombia oculta y silenciada1  
Luis Carlos Vera*  
mn  
Stephen Ferry: A visual chronicler of  
hidden and silenced Colombia  
Resumen  
La Guerra de Villarrica, Tolima, fue un conflicto armado en la década de 1950 que reflejó la  
lucha partidista y la violencia en Colombia. La guerrilla de las farc surgió más adelante en  
la región. El general Rojas Pinilla intentó pacificar el país, pero su Gobierno también fue  
marcado por la represión. Este episodio es crucial en la historia del conflicto colombiano.  
Palabras clave: Guerra de Villarrica; Conflicto colombiano; Lucha partidista; farc; Rojas  
Pinilla; Violencia en Colombia.  
Abstract  
The Villarrica War in Tolima was an armed conflict in the 1950’s that reflected the partisan  
strife and violence in Colombia. The farc guerrilla group later emerged in the region. General  
Rojas Pinilla attempted to pacify the country, but his administration was also marked by  
repression. This episode is crucial in the history of the Colombian conflict.  
Keywords: Villarrica War; Colombian conflict; Partisan struggle; farc; Rojas Pinilla;  
Violence in Colombia.  
*
Comunicador Social y Periodista de la Universidad Central, Máster en Comunicación de la  
Pontificia Universidad Javeriana, Director de la Red de Medios de la Universidad Distrital;  
e-mail [afibogota1@hotmail.com], orcid [https://orcid.org/0009-0000-9275-4050].  
Nuevos Paradigmas de las Ciencias Sociales Latinoamericanas  
issn 2346-0377 (en línea) vol. XV, n.º 30, julio-diciembre 2024, Luis C. Vera pp. 227 a 248  
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Fecha de presentación: 12 de marzo de 2024. Revisión: 30 de mayo de 2024. Fecha de aceptación:  
17 de junio de de 2024.  
ef  
En el vasto y complejo tapiz de la historia colombiana, marcado por  
décadas de conflicto armado y profundas divisiones políticas, emer-  
ge la figura de Stephen Ferry, un reportero gráfico de origen esta-  
dounidense que ha dedicado gran parte de su carrera a desenterrar y  
preservar la memoria visual de este convulso pasado. Su trabajo, que  
trasciende la mera documentación, se erige como un acto de profunda  
empatía y compromiso con las víctimas y las narrativas silenciadas de  
la nación.  
Ferry, cuyo nombre resuena con la fuerza de aquellos pioneros  
de la reportería gráfica que capturaron los albores de la historia mo-  
derna a través del lente, se distingue por un vínculo afectivo singular  
hacia Latinoamérica y, de manera especial, hacia Colombia. Sus viajes  
reiterados a este territorio, su inmersión en sus paisajes sobrecoge-  
dores y su conexión genuina con su gente, lo han convertido en un  
observador privilegiado y sensible de su intrincada realidad.  
Al escuchar a Ferry disertar sobre la intrincada madeja del con-  
flicto armado, la guerra y la esquiva paz en esta tierra de contrastes,  
se evoca la imagen de un cirujano experimentado. Ferry se adentra  
en las entrañas de la Colombia profunda, para auscultar sus heridas  
con rigor metodológico. Su diagnóstico, sustentado en datos concre-  
tos, cifras elocuentes, testimonios desgarradores y anécdotas revela-  
doras, ofrece una perspectiva contemporánea lúcida e imparcial para  
comprender nuestra idiosincrasia, como si fuéramos una compleja  
fotografía narrada que revela capas ocultas de nuestra identidad.  
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Stephen Ferry durante una entrevista. Fotograa de Luis Carlos Vera Castañeda, 2023.  
En su mirada analítica, los actores sociales del conflicto dejan de ser  
abstracciones políticas para convertirse en sujetos activos, impulsa-  
dos por un torbellino de intereses contrapuestos, anhelos profundos,  
frustraciones acumuladas y manipulaciones estratégicas. Ferry los  
sitúa en su contexto, al desentrañar cómo individuos y comunidades  
enteras llegaron a creer que el destino del mundo y la humanidad se  
libraba en el microcosmos de sus veredas y municipios.  
I. El Contexto fundacional del antagonismo político:  
La Guerra de Villarrica  
Para comprender la magnitud del trabajo de Stephen Ferry, es im-  
prescindible detenerse en uno de los episodios germinales que su len-  
te ha rescatado del olvido: la Guerra de Villarrica, Tolima.  
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La guerra de Villarrica, Tolima: Un crisol del conflicto colombiano  
La Guerra de Villarrica, un conflicto armado que sacudió el departa-  
mento del Tolima durante la década de 1950, se erige como un micro-  
cosmos de las tensiones y la violencia que históricamente han azota-  
do a Colombia. Este episodio, a menudo relegado a las notas al pie de  
página de los relatos oficiales, resulta crucial para entender la génesis  
y la evolución del prolongado conflicto colombiano.  
El telón de fondo: Un país fracturado  
La década de 1950 encontró a Colombia inmersa en una profunda  
crisis política y social, cuyas raíces se extendían a la década anterior.  
La visceral confrontación bipartidista entre liberales y conservadores  
había degenerado en una espiral de violencia fratricida, con enfrenta-  
mientos armados que se propagaban por diversas regiones del país.  
El departamento del Tolima, por su ubicación estratégica y su impor-  
tancia económica como despensa agrícola, se convirtió en uno de los  
epicentros de esta conflagración.  
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Portada de Ferry, Stephen Edward; Tomás Mantilla Lozano y Constanza Vieira. La  
Época. Reportaje de una historia vetada, Bogotá, ícono, 2022, imagen tomada de [https://  
www.comisiondelaverdad.co/la-epoca-reportajes-de-una-historia-vetada].  
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La lucha partidista como detonante  
En el Tolima, la ya tensa atmósfera política se exacerbó con la llega-  
da al poder del Gobierno conservador de Laureano Gómez1, quien  
implementó una política de represión sistemática contra la pobla-  
ción liberal, mayoritaria en la región. Ante la creciente sensación de  
amenaza y la vulneración de sus derechos, los liberales comenzaron  
a organizarse en grupos de autodefensa. Esta dinámica condujo a una  
serie de choques armados entre liberales y conservadores, un perío-  
do sombrío que la historia local bauticomo la “Guerra de Villarrica.  
Los precursores de la insurgencia: El embrión de las Fuerzas  
Armadas Revolucionarias de Colombia farc–  
Si bien la guerrilla de las farc emergió de manera formal en la déca-  
da de 1960 como una respuesta a la violencia estatal y la exclusión  
política, la región de Villarrica fue testigo de la gestación de grupos  
armados campesinos y liberales que sentaron las bases para lo que  
vendría después. Estos hombres y mujeres, impulsados por la necesi-  
dad de protegerse de la violencia partidista, forjaron una identidad de  
resistencia que trascendería el conflicto bipartidista.  
El General Rojas Pinilla: Entre la pacificación y la represión  
La figura del general Gustavo Rojas Pinilla2, quien tomó las rien-  
das del país mediante un golpe de Estado en 1953 y gobernó hasta  
1957, se proyecta sobre el escenario de la Guerra de Villarrica con  
una ambivalencia trágica. En un principio, Rojas Pinilla se propuso  
pacificar el país y poner fin a la violencia partidista que lo desangraba.  
Sin embargo, su régimen pronto reveló un rostro autoritario, marca-  
do por la represión política y la continuidad de la violencia, lo que pa-  
radójicamente contribuyó a la radicalización de los grupos armados  
preexistentes.  
1
Laureano Eleuterio Gómez Castro, Bogotá, 20 de febrero de 1889-13 de julio de 1965,  
presidente de Colombia por el Partido Conservador, entre el 7 de agosto de 1950 y el 5 de  
noviembre de 1951.  
2
Tunja, 12 de marzo de 1900-Melgar, 17 de enero de 1975, presidente de Colombia entre  
el 13 de junio de 1953 y el 10 de mayo de 1957, por el Partido Alianza Nacional Popular.  
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Gustavo Rojas Pinilla en su posesión el 13 de junio de 1953, imagen tomada de  
Wikipedia, disponible en [https://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Rojas_Pinilla].  
II. Stephen Ferry: Un legado  
fotográfico para la memoria  
En este contexto de efervescencia social y política, la labor de Ferry  
adquiere una relevancia singular. Reconocido como uno de los fotó-  
grafos documentales más importantes de Norteamérica, Ferry nació  
en Bethesda, Maryland, en 1962. Desde su adolescencia, demostró  
una profunda fascinación por la fotografía, al explorar su entorno con  
una mirada crítica y buscar plasmar en imágenes las complejidades  
del mundo que lo rodeaba.  
Su formación en literatura inglesa en la Universidad de Harvard  
despertó en él un interés particular por el periodismo documental y,  
de manera específica, por los conflictos políticos y económicos que  
moldeaban la realidad latinoamericana, con una atención especial ha-  
cia Colombia. Su trayectoria profesional lo ha llevado a colaborar con  
prestigiosas publicaciones como National Geographic y Revista Geo,  
lo que consolida su reputación como un narrador visual perspicaz y  
comprometido.  
Durante años, Ferry ha dedicado su lente a desentrañar las múl-  
tiples capas de la realidad colombiana, sumergiéndose en la investi-  
gación histórica de la violencia y el conflicto. Su enfoque periodístico  
se fundamenta en la convicción de dar voz a quienes históricamente  
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han sido silenciados: los marginados, las víctimas del conflicto y las  
poblaciones desplazadas. A través de sus imágenes crudas y direc-  
tas, acompañadas de los testimonios de quienes han sufrido en carne  
propia la violencia, Ferry busca generar conciencia pública sobre los  
atropellos y las violaciones de derechos humanos perpetrados por di-  
versos actores.  
El proceso investigativo: Un enfoque híbrido  
Ante la pregunta sobre la metodología de su investigación, Ferry des-  
cribe un proceso híbrido” que combina la inmediatez de la reportería  
gráfica con la profundidad del trabajo de campo y el rigor de la inves-  
tigación histórica. Su labor se nutre de la exploración de archivos, la  
consulta exhaustiva de libros y la revisión de la literatura existente  
sobre el período estudiado, con un énfasis particular en la Guerra de  
Villarrica. Explica Ferry para revelar la meticulosidad de su acerca-  
miento,  
La investigación es una combinación entre la reportería gráfica, el trabajo en  
campo e investigación en la historia. Hay mucha investigación de archivos,  
también consultamos muchísimos libros, de la literatura existente y sobre  
ese período la guerra de Villarrica3.  
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Stephen Ferry durante una entrevista. Fotograa  
de Luis Carlos Vera Castañeda, 2023.  
3
Stephen Edward Ferry, Tomás Mantilla Lozano y Constanza Vieira. La Época:  
Reportajes de una historia vetada, Bogotá, Icono Editorial, 2022.  
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III. La censura como telón de fondo:  
El silencio impuesto por Rojas Pinilla  
Un elemento crucial que emergió en la investigación de Ferry fue la  
férrea censura de prensa impuesta por el Gobierno del general Rojas  
Pinilla en relación con los acontecimientos de Villarrica. Esta estra-  
tegia de silenciamiento tuvo un impacto profundo en la memoria co-  
lectiva del país, que contribuyó al desconocimiento generalizado de  
este crucial episodio.  
Ferry revela un detalle escalofriante encontrado en el volumen  
resultante de su investigación: un sello con una advertencia contun-  
dente: “Quien divulgue este material comete el delito de sabotaje e  
incurrirá en prisión de 2 a 5 años. Este texto, extraído del Decreto  
1139 de 22 de abril 19554 promulgado por el propio Rojas Pinilla,  
evidencia el intento deliberado de ocultar la verdad sobre la guerra de  
Villarrica y sus consecuencias. “Entonces eso ha hecho que general-  
mente en Colombia muy poca gente tenga conocimiento de esa guerra  
y de sus consecuencias y sus implicaciones, lamenta Ferry, para sub-  
rayar la importancia de su labor para rescatar esta historia del olvido.  
Fuentes clave y voces silenciadas  
La investigación de Ferry se nutrió de diversas fuentes, que incluyen  
libros fundamentales que se basan en la invaluable historia oral reco-  
pilada por el destacado escritor Alfredo Molano5. También destaca  
la reedición de Cuadernos de la violencia6, un texto esencial para com-  
prender la violencia en Colombia, que ofrece una perspectiva conmo-  
vedora sobre la infancia en Villarrica durante el conflicto.  
4
5
Diario Oficial, n.° 28.745, de 3 de mayo de 1955, disponible en [https://www.suin-juris-  
col.gov.co/viewDocument.asp?ruta=Decretos/1734910].  
Entre ellos, Alfredo de la Cruz Molano Bravo. A lomo de mula, Bogotá, Aguilar, 2016;  
id. Siguiendo el corte, Bogotá, Punto de Lectura, 2000; id. Trochas y fusiles, Bogotá, El  
Áncora Editores, 1994.  
6
Jaime Jara Gómez. Cuadernos de la violencia. Memorias de infancia en Villarrica y Sumapaz,  
2.a ed., Bogotá, Cajón de Sastre, 2023.  
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Villarrica: Más allá de la “violencia” bipartidista  
Ferry profundiza en la especificidad de la Guerra de Villarrica, dife-  
renciándola de la violenciabipartidista que marcó las décadas an-  
teriores. Si bien el conflicto en Villarrica se desarrolló en el mismo  
período que la violencia en otras regiones de Colombia, su naturaleza  
trascendió la mera lucha entre liberales y conservadores.  
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Mapa del teatro de la guerra de Villarica, imagen tomada de  
Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época, cit., pp. 6 y 7.  
Explica Ferry para revelar la dimensión ideológica que adquirió el  
conflicto en esta región,  
Cuando se menciona en Villarrica, las pocas veces que se menciona, en la his-  
toria, la ubican dentro del término la violencia, pero esa violencia realmente  
se refiere a una violencia partidista, de los conflictos entre conservadores y  
liberales que data del siglo xix, y que tuvo su máxima expresión en ese siglo  
con la Guerra de los Mil as [17 de octubre de 1899-21 de noviembre de  
1902]. Al final de ese siglo hay otros brotes del conflicto en los años treinta  
y luego arranca de nuevo en el 1946, con el Gobierno de Mariano Ospina  
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Pérez. La guerra de Villarrica es diferente, se convierte en la guerra fría”:  
eso ya es comunismo versus capitalismo7.  
El fallido intento de pacificación y la radicalización comunista  
El ascenso de Rojas Pinilla al poder generó una breve esperanza de  
paz en el país. En 1953 –tras años de violenciase produjo una tre-  
gua y muchas guerrillas liberales depusieron las armas. Sin embargo,  
la guerrilla comunista que surgió en el sur del Tolima, liderada por  
figuras como Manuel Marulanda Vélez8, adoptó una postura de au-  
todefensa bajo la orientación del Partido Comunista.  
Comenta Ferry para ilustrar la desconfianza y cautela de este  
grupo, que realizaron unos actos de entrega, pero no entregaron sus  
mejores fierros; ¿cómo dicen: a ver qué pasa?”9. Esta desconfianza  
se intensificó cuando un contingente de comunistas armados, que  
incluía tropas de Juan de la Cruz Varela10 de Sumapaz, se trasladó  
a Villarrica para fortalecer el trabajo político y militar de los llama-  
dos Frentes Democráticos de Liberación Nacional. Esta consolidación  
del proyecto comunista en Villarrica despertó la hostilidad de Rojas  
Pinilla, un ferviente anticomunista, quien ordenó el arresto de líde-  
res agrarios como Isauro Llosa11 en noviembre de 1954.  
7
8
9
Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
nova, Quindío, 13 de mayo de 1930-Meta, 26 de marzo de 2008.  
Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
10 Ráquira, Boyacá, 1902-Bogotá, 19 de noviembre de 1984.  
11 También se le cita como Isauro Yosa, conocido con el alias de El Capitán Lister. Sin mayo-  
res datos biográficos.  
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Juan de la Cruz Varela (centro), imagen tomada de  
Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época, cit., p. 16.  
Villarrica: Cuna de un nuevo actor armado  
La llegada de los comunistas armados a Villarrica en 1953 no fue un  
hecho aislado. Estaba precedida por una historia de movilización  
agraria gaitanista y comunista en la región, cuyo epicentro fue la colo-  
nia agrícola de Villarrica, un proyecto liderado por de la Cruz Varela.  
Este caldo de cultivo ideológico y organizativo fue fundamental para  
el surgimiento de un nuevo actor en el conflicto colombiano.  
Sentencia Ferry la importancia de Villarrica como semillero de la  
insurgencia que marcaría el futuro del país:  
En Villarrica, se da en realidad el nacimiento de las farc. Es más, nosotros  
decimos que es un claro precursor y la investigación demuestra muchas ra-  
zones por las cuales se puede afirmar esto12.  
12 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
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Las guerrillas del Alto Sumapaz, dirigidas por Juan de la Cruz Varela, caminan hacia  
su acto de desmovilización, Cabrera, Cundinamarca, 31 de octubre de 1953, imagen tomada  
de Universo Centro, n.° 131, octubre de 2022, disponible en [https://universocentro.com.  
co/2022/11/05/villarrica-en-guerra/].  
La escalada de la violencia y el uso del napalm  
La confrontación entre la guerrilla campesina y el ejército escaló  
hasta niveles de brutalidad inauditos. En 1955, las fuerzas estatales  
rompieron las defensas de la guerrilla en Villarrica mediante el uso  
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de napalm, un arma incendiaria de efectos devastadores contra la po-  
blación civil. Este hecho, documentado en la investigación de Ferry,  
marcó un punto de inflexión en el conflicto. Afirma Ferry con la con-  
tundencia de quien ha confrontado la evidencia histórica que  
La guerrilla armada campesina, cuando el Ejército rompió las defensas de las  
farc en el 1955, con el uso del napalm, hecho que está documentado, bom-  
bardeó a la colonia con napalm, está comprobado13.  
Tras el bombardeo, la guerrilla se vio obligada a evacuar la zona, para  
emprender largas marchas hacia regiones selváticas como Galilea y,  
luego, Marquetalia. Estas repúblicas independientesse consolida-  
ron como el núcleo de un movimiento armado comunista que, por  
primera vez, se enfrentaba en forma directa al Estado colombiano.  
“Por esas razones históricas es que realmente se considera como  
precursor de la guerra a las farc”14, concluye Ferry, y enfatiza la tras-  
cendencia de la Guerra de Villarrica en la historia del conflicto.  
Lecciones amargas y abusos contra la población civil  
La Guerra de Villarrica dejó lecciones amargas para ambos bandos.  
Tanto el Estado como la guerrilla cometieron graves abusos contra la  
población civil, sembraron terror y desconfianza en la región.  
Relata Ferry como evidencia de la complejidad y el sufrimiento  
de la población civil atrapada en medio del fuego cruzado:  
Cuando se ve en detalle la actitud de ambas partes se puede entender cómo  
se desarrolló la guerra. Después porque hoy el Estado y sus arbitrariedades  
con la población civil estableció centros de reclusión, donde mandaron mu-  
cha gente inocente sujeta a la tortura. La guerrilla, por su parte, tenía en su  
base social muchos campesinos que estaban defendiendo la colonia agrícola  
de Sumapaz por voluntad propia, pero otra gente fue obligada. Y había gente  
presionada a quedarse con la guerrilla bajo un bombardeo muy intenso y  
sufrió un malestar muy grande15.  
13 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
14 Idem.  
15 Idem.  
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Su investigación incluso dio voz a un testigo crucial: un comba-  
tiente que participó en la Guerra de Villarrica y más tarde en la fun-  
dación de las farc. Su perspectiva crítica e imparcial enriqueció la  
comprensión de las dinámicas internas de la guerrilla.  
IV. El poder de la imagen: El caso de Erasmo Valencia  
La investigación de Ferry también destaca el poder de la fotogra-  
fía como herramienta de denuncia y movilización social. Tomás  
Mantilla, historiador y fotógrafo, revela cómo una imagen de una  
matanza de colonos en Sumapaz en 1933 publicada en el periódico  
Claridad del líder agrario Erasmo Valencia, tuvo un impacto signifi-  
cativo en la conciencia pública.  
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Claridad, periódico del líder agrario Erasmo Valencia, en dos de sus períodos: libe-  
ralismo agrario y socialista revolucionario, imágenes tomadas de Juan Francisco Azuero.  
“Claridad: El periódico popular-campesino del Sumapaz (1928-1937), monograa de grado,  
Bogotá, Universidad de Los Andes, 2012, pp. 31 y 58, disponible en [https://repositorio.unian-  
des.edu.co/server/api/core/bitstreams/697af018-93bc-4282-a599-aa58d49c0454/content].  
Explica Ferry sobre el rol de la fotografía en la construcción de la me-  
moria histórica y la lucha social,  
La imagen fue tan buena que Valencia entendió el poder de hacer fotogra-  
fías, y la publicó varias veces para lograr la movilización y la indignación de  
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la gente. Eso es un ejemplo de la herencia de la larga historia de confronta-  
ciones entre los colonos y los latifundistas en esta zona16.  
La Ilegalización del Partido Comunista y la Guerra Fría  
Otro factor que influyó en la escalada del conflicto fue la ilegalización  
del Partido Comunista por parte del Gobierno de Rojas Pinilla. Esta  
medida, enmarcada en el contexto de la Guerra Fría, generó una estig-  
matización de la izquierda y alimentó la polarización política.  
Contextualiza Ferry  
Pasamos por otra etapa que es ilegalización del Partido Comunista por par-  
te del Gobierno del general Rojas Pinilla, generando una estigmatización,  
dentro de la “Guerra Fría, donde los Estados Unidos también acusaron a los  
comunistas de haber matado a Jorge Eliecer Gaitán el 9 de abril de 194817.  
De la paz efímera a la antesala de la guerra  
El Gobierno de Rojas Pinilla experimentó un breve periodo de paz”  
en 1953, tras la desmovilización de algunas guerrillas liberales. Sin  
embargo, este respiro resultó efímero. La publicación en el periódico  
El Espectador de una fotografía de la matanza estudiantil de junio de  
1954 marcó un punto de inflexión.  
Señala Ferry  
El general Rojas usó esta acción violenta como una estocada al año de paz.  
Cuando sucede esto, los comunistas de Villarrica se pusieron en alerta y eso  
fue como la antesala de la guerra18.  
La censura impuesta por el Gobierno se extendió incluso a medios  
conservadores como el periódico La República, que fue sancionado  
por publicar fotografías del conflicto de Villarrica, a pesar de que su  
línea editorial era favorable al Gobierno.  
16 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
17 Idem.  
18 Idem.  
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Luis Carlos Vera  
Gabo en el epicentro del conflicto  
Un episodio en particular significativo relatado por Ferry involucra  
al joven Gabriel García Márquez19, quien en abril de 1955 acom-  
pañó al reportero gráfico Daniel Rodríguez de El Espectador en una  
visita guiada a Villarrica organizada por el ejército.  
Narra Ferry, evocando la atmósfera de tensión e incertidumbre  
que se vivía en la región,  
Daniel tomó la foto con Gabo parado. Y justo después de esa toma fotográfi-  
ca, en donde se puede ver, por ejemplo, las cabezas de las personas asoman-  
do por las ventanas, a ver qué va a pasar, como ocurre siempre. Y cuando la  
situación estaba tensa, en ese momento estalló una balacera. En ese momen-  
to, tanto Gabo como Daniel Rodríguez se tiraron al piso. Eso está relatado  
en las memorias de García Márquez20.  
Como hecho sorprendente, ninguno de los cuatro periódicos invita-  
dos por el ejército publicó información sobre el incidente, a excepción  
de La República, que fue sancionada por infringir el decreto de censu-  
ra, a pesar de su enfoque pro-gubernamental.  
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Unidades del Ejército colombiano montan guardia cerca de la plaza  
de Villarrica, fotograa de Rodríguez, Archivo El Espectador, 1955,  
imagen tomada de Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época, cit., p. 30.  
19 Aracataca, 6 de marzo de 1927-México D. F., 17 de abril de 2014.  
20 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
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V. Investigar en tiempos de pandemia:  
Un compromiso inquebrantable  
La dedicación de Ferry a su investigación trascendió incluso las li-  
mitaciones impuestas por la pandemia del Covid-19. El periódico  
La República se convirtió en un aliado fundamental, permitiéndole  
acceder a sus archivos para realizar reproducciones de sus páginas.  
Recuerda Ferry, destacamos la perseverancia de su labor en circuns-  
tancias adversas:  
Dicho medio fue muy colaborador en nuestra investigación, ya que nos per-  
mitió entrar, incluso durante la pandemia, a hacer reproducciones de sus  
páginas; por eso se ve en estas fotografías la malla de impresión, que me  
encantó21.  
Incluso García Márquez, en sus memorias Vivir para contarla, des-  
cribe con detalle su visita a Villarrica, sin saber la inminente violencia  
que luego presenció22. La investigación de Ferry reconstruye crono-  
lógicamente la historia de Villarrica, encuentra fotografías impactan-  
tes, como las del historiador y fotógrafo Tomás Mantilla que docu-  
mentaba matanzas de colonos en décadas anteriores.  
Losresultadosdelainvestigación: Unaexposiciónparalamemoria  
Culminada la exhaustiva investigación, el equipo de Ferry se abocó a  
la realización de una exposición fotográfica documentada. La prime-  
ra muestra tuvo lugar en el Museo de la Memoria en Bogotá, donde  
confronta el pasado y el presente de Villarrica a través de la lente de  
fotógrafos y reporteros que regresaron a la región.  
Explica Ferry:  
Ellos volvieron recientemente a visitar Villarrica, y construyeron una foto de  
cómo está ahora y cómo era Villarrica en ese momento. Esa fue la idea, inclu-  
so hicimos una imagen con un amigo, Jorge Muñoz, que vivía en Villarrica, y  
me llevó al punto exacto donde el fotógrafo Daniel Rodríguez tomó esta foto  
inicialmente en compañía de Gabo23.  
21 Idem.  
22 Gabriel García Márquez. Vivir para contarla, Granada, Debolsillo, 2004.  
23 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
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El objetivo de la exposición trascendía la mera documentación de  
la violencia, busca también mostrar la vitalidad y la belleza actual de  
Villarrica. A veces el periodismo enfatiza siempre lo negativo, por esa  
ran también es muy importante mostrar cómo es Villarrica ahora,  
reflexiona Ferry.  
A pesar de su pasado marcado por el conflicto, que incluye una  
toma guerrillera, Villarrica se revela como un pueblo resiliente, habi-  
tado por gente cálida y rodeado de una naturaleza exuberante. Ferry  
destaca cómo el proceso de paz ha tenido un impacto positivo en esta  
región del oriente del Tolima, permite a sus habitantes hablar con li-  
bertad.  
Sin embargo, la huella del conflicto persiste, como lo atestiguan  
las ruinas de la iglesia colonial destruida por el bombardeo con na-  
palm. La investigación también documentó el abandono estatal en la  
región, que se evidencia en las precarias condiciones de sus vías. No  
obstante, en medio de estas dificultades, Ferry capturó la vitalidad  
de su gente, como en la fotografía de la Piedra de lgica, un punto  
estratégico utilizado por la guerrilla, donde la comunidad sobrevive  
con una admirable fortaleza.  
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La Piedra de lgica, imagen tomada de Ferry,  
Mantilla Lozano y Vieira. La Época, cit., p. 59.  
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Un legado conectado a la Comisión de la Verdad  
El riguroso trabajo de Ferry y su equipo estableció un vínculo signifi-  
cativo con la Comisión de la Verdad de Colombia.  
Señala Ferry la relevancia de su archivo fotográfico y sus hallaz-  
gos para el esclarecimiento del conflicto:  
En el primer volumen, que es la narrativa histórica, creo que nos cita como  
nueve veces, siempre estuvimos en contacto con la comisionada Marta Ruiz  
aportándole al informe. Ellos tomaron muy muy en cuenta nuestra investi-  
gación24.  
La colaboración se extendió a la realización de exposiciones en la pro-  
pia Villarrica, donde las fotografías ampliadas se instalaron en las rui-  
nas de una escuela bombardeada, y en Galilea, en medio de la selva,  
con el apoyo de la Comisión Europea y la participación activa de la  
comunidad.  
VI. Archivos fotográficos  
como tesoros de la memoria  
La investigación de Ferry se nutrió de archivos fotográficos valiosos,  
como el de Tomás Mantilla, cuya tesis abordó la historia de la pren-  
sa comunista clandestina de la época. También se encontraron bonos  
emitidos por los campesinos con imágenes de líderes comunistas, lo  
que revela un intento por construir una economía autónoma. Otro ar-  
chivo fundamental fue el de Gilberto Vieira, secretario general del  
Partido Comunista, cuyo acceso fue facilitado por su hija, la periodis-  
ta Constanza Vieira, que permitió conocer la autocrítica del partido  
tras la Guerra de Villarrica.  
El Estado como mediador y actor del conflicto  
Ferry analiza el papel del Estado durante este período, destaca el in-  
tento inicial de Rojas Pinilla de encontrar una solución a la violencia  
bipartidista. Sin embargo, la dinámica de la Guerra Fría y la descon-  
24 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
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Luis Carlos Vera  
fianza mutua entre el gobierno y los comunistas impidieron una paz  
duradera.  
Reflexiona Ferry al contraponer la figura de de la Cruz Varela,  
más propenso a la negociación, con la intransigencia de la guerrilla  
comunista  
Porque el general Rojas estaba dispuesto a negociar con todos, pero los co-  
munistas tienen muchos recelos con él. Eso fue lo que despertó esa guerra. Se  
pudo generar otro desenlace25.  
La polarización ideológica de la Guerra Fría influyó profundamente  
en ambos bandos, llevándolos a creerse protagonistas de una con-  
frontación mundial. Esta visión exacerbó el conflicto, hizo inaceptable  
para el Estado la presencia de comunistas armados cerca de Bogotá,  
mientras que la guerrilla creía con firmeza en su victoria.  
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Stephen Ferry, Luis Carlos Vera Castañeda y Borys Bustamante,  
fotograa, Vera Castañeda, 2023.  
25 Idem.  
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El poder testimonial de la fotograa  
Al reflexionar sobre el papel de la fotografía en la historia colombiana,  
Ferry destaca el trabajo de reporteros gráficos como Jesús Colorado,  
cuyo lente captura las consecuencias de la violencia. Subraya la im-  
portancia de los archivos visuales como elementos cruciales para la  
construcción de la memoria colectiva, lamenta su estado de abandono  
en muchos medios e instituciones académicas. dice Ferry:  
También hay un problema desde la academia, la disciplina de la historia no se  
interesa por lo visual, entonces es muy difícil. Por ejemplo, que una tesis de  
grado de un estudiante se base principalmente en los archivos visuales, y eso  
no se considera serio para los académicos. Y eso es también una lástima26.  
Su perspectiva se enriquece con la lectura de Susan Sontag, quien  
analiza la ética de la fotografía en contextos de violencia y la compleja  
relación entre el fotógrafo y el sujeto fotografiado27. A pesar de los  
desafíos, Ferry se siente orgulloso de la humanidad y el compromiso  
de muchos fotógrafos que arriesgan su bienestar por ser testigos de  
la realidad.  
VII. Stephen Ferry: Un legado de memoria visual  
Ferry, a través de su libro y su impactante exposición fotográfica, ha  
logrado rescatar del olvido un capítulo crucial de la historia colom-  
biana. Su trabajo no sólo documenta la violencia, sino que también  
humaniza a sus víctimas y desvela las complejas dinámicas políticas y  
sociales que la alimentaron. Su lente se convierte en un poderoso ins-  
trumento para preservar la memoria, generar conciencia y construir  
un futuro donde las lecciones del pasado no se repitan. Su legado per-  
durará como un testimonio visual imprescindible para comprender la  
Colombia profunda y silenciada.  
26 Ferry, Mantilla Lozano y Vieira. La Época: Reportajes de una historia vetada, cit.  
27 Susan Sontag. Sobre la fotograa, Carlos Gardini (trad.), México D. F., Santillana, 2006.  
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Bibliografía  
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1937), monografía de grado, Bogotá, Universidad de Los Andes, 2012, pp. 31 y 58, dispo-  
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93bc-4282-a599-aa58d49c0454/content].  
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de una historia vetada, Bogotá, Icono Editorial, 2022.  
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